martes, 15 de julio de 2014

EL FAVOR DE LA RECONCILIACION


ð  VOLVER A UNIR - «restablecimiento de la concordia y la amistad entre dos o más partes enemistadas»

La palabra reconciliación es uno de los términos más poderosos y descriptivos en toda la escritura. Su definición conjuntamente con la de los términos justificación, redención, perdón y adopción describen de manera gloriosa las riquezas de nuestra salvación en Cristo.

Veamos, la justificación hace que un pecador, considerado culpable y condenado delante de Dios, sea declarado justo
(Romanos 5:1-2 “Justificados, pues, por la fe, tenemos paz para con Dios por medio de nuestro Señor Jesucristo; por quien también tenemos entrada por la fe a esta gracia en la cual estamos firmes, y nos gloriamos en la esperanza de la gloria de Dios”).
Mediante la redención, el pecador que a los ojos de Dios es un esclavo, recibe la libertad de manera gratuita
(Romanos 6:17-18 “Pero gracias a Dios, que aunque erais esclavos del pecado, habéis obedecido de corazón a aquella forma de doctrina a la cual fuisteis entregados; y liberados del pecado, vinisteis a ser siervos de la justicia”).
En el perdón, el pecador que tiene una deuda con Dios recibe el beneficio del pago y olvido de esta (Efesios 1:7 “en quien tenemos redención por su sangre, el perdón de pecados según las riquezas de su gracia”). Luego en la adopción el pecador, que era un extraño y advenedizo ante los ojos de Dios es recibido como un hijo suyo
(Efesios 1:5 “en amor habiéndonos predestinado para ser adoptados hijos suyos por medio de Jesucristo, según el puro afecto de su voluntad”).


1. Condición del hombre sin Cristo
Colosenses 1:21 - “Y a vosotros también, que erais en otro tiempo extraños y enemigos en vuestra mente, haciendo malas obras, ahora os ha reconciliado”.
 “En aquel tiempo estabais sin Cristo, alejados de la ciudadanía de Israel y ajenos a los pactos de la promesa, sin esperanza y sin Dios en el mundo. Pero ahora en Cristo Jesús, vosotros que en otro tiempo estabais lejos, habéis sido hechos cercanos por la sangre de Cristo” (Efesios 2:12-13).

2. Efectos de la obra reconciliadora de Cristo
¿Cómo puede un Dios santo y justo reconciliar consigo a un hombre pecador como el que acabamos de describir?
Luego el hombre es transformado en esa obra de reconciliación:
2 Co 5:17 - De modo que si alguno está en Cristo, nueva criatura es; las cosas viejas pasaron; he aquí todas son hechas nuevas. Y todo esto proviene de Dios, quien nos reconcilió consigo mismo por Cristo, y nos dio el ministerio de la reconciliación.
En Cristo somos una nueva creación no somos remendados, ni arreglados, ni repotenciados, sino nuevos.

Efecios 1: 4  (LOS EFECTOS)
Santos: apartados del pecado consagrados para Dios.
Sin manchas: no hay en nosotros ningún tipo de culpa ya que Cristo cargo con todas ellas en la cruz del calvario. Aunque mientras estemos en este cuerpo muchas veces vamos a fallar a Dios, la justicia de Cristo fue adosada a nuestra cuenta por medio de la fe.
Irreprensibles: no hay nada de lo que podamos ser acusados verídicamente, ya que judicialmente estamos absueltos, y cada vez que el diablo, el acusador de los hombres se levanta para señalarnos, Cristo dice yo pague por ello. Toda acta que nos era contraria esta clavada en la cruz del calvario donde Cristo venció a nuestro acusador.
3. Evidencias de la obra reconciliadora de Cristo
Col 1:23 - si en verdad permanecéis fundados y firmes en la fe, y sin moveros de la esperanza del evangelio que habéis oído, el cual se predica en toda la creación que está debajo del cielo; del cual yo Pablo fui hecho ministro.
Conclusión
Estamos llamados a perseverar en el evangelio, a construir nuestras vidas sobre el fundamento del evangelio, a no movernos ni a la izquierda ni a la derecha, a caminar fielmente con Cristo, a pesar de nuestras caídas a levantarnos todas las veces que sea necesario y seguir a delante, y me preguntaran como puede ser esto y les responderé:
Filipenses 1:6 - estando persuadido de esto, que el que comenzó en vosotros la buena obra, la perfeccionará hasta el día de Jesucristo. Si Dios está comprometido a preservarnos y perfeccionarnos nosotros tenemos que perseverar.



Dios te Bendiga PASTOR HORACIO


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